Biografía


ALMA-0106
“Si volviese a nacer volvería a ser Quijote y pondría mi alma en alcanzar sueños imposibles”. Ramón Cerezo.

 

COORDENADAS DE LA MATERIA
Observando la evolución del trabajo de Ramón Cerezo de estos últimos años, uno no puede dejar de admirar su capacidad
titánica para emprender aventuras artísticas que sólo se hallan al alcance de los elegidos. Una y otra vez nos
sorprende con nuevas series que indagan la esencia del hecho artístico, el lugar y sentido de nuestra existencia en el
tiempo y el espacio.
Durante el período 2016-2018 ha trabajado en una trilogía formada por tres conjuntos de obras “El sueño de lo concreto”
(2016); “Impactos” (2017) e “Infinitos” (2018). Las tres series se caracterizan por la utilización del cubo como herramienta
constructiva para la realización de toda una serie de propuestas arquitectónicas y conceptuales, que requieren
de un gran virtuosismo técnico para su materialización.
En el último subconjunto denominado “Infinitos” llama la atención la preminencia del número cuatro y su cuádruple el
dieciséis. Conjuntos de cubos de dieciséis elementos realizados en diferentes materiales como acero inoxidable, hormigón,
madera, arpillera, etc. El número cuatro representa el cuadrado, la forma, los cuatro elementos, la materialización
de las ideas…
Curiosamente también son cuatro los elementos naturales: tierra, agua, aire y fuego; las estaciones del año: primavera,
verano, otoño, invierno; los puntos cardinales: norte, sur, este y oeste; las cuatro partes del día: la mañana, mediodía,
tarde y noche; las cuatro fases de la Luna. El número cuatro está presente en toda nuestra vida desde que nacemos
hasta que morimos y actúa de alguna forma como un GPS interior que nos orienta y relaciona con el espacio tiempo.
Es el número que define el equilibrio del cosmos. Existe una corriente filosófica de la rama epistemológica basada en el
cuatro, según la cual el origen del universo y todo lo que nos rodea forma parte de él.
Los cubos de Ramón Cerezo nos remiten a la naturaleza en sus diferentes estados, acero, madera quemada, hormigón,
arpillera, etc. y constituyen unidades autónomas de dieciséis elementos idénticos que forman cuadrados perfectos, un
ejemplo de orden y construcción sólida que simboliza el equilibrio material y espiritual. En algunos casos estos elementos
dialogan con conjuntos similares, pero de menor escala, situados en la pared sobre fondos monocromáticos
de color azul Klein, color este que se relaciona simbólicamente con la mente, con el infinito, con la inmortalidad, con
la armonía,… y se produce un trasvase del color a través de su reflejo en las piezas de acero inoxidable o a través del
pintado de las piezas de hormigón. Un ejercicio de superación de los límites impuestos por la construcción geométrica,
en forma de cuadrado, para trascender el espacio y conectar con el infinito. Este sería el nuevo reto de Ramón Cerezo,
una búsqueda de la armonía atemporal que nos permita vislumbrar lo desconocido.

Víctor Arrizabalaga Salgado
Doctor en Bellas Artes
Durango, 28 de octubre de 2018

CEREZO-TALLER-0001